
En el proceder emtodológico, en la visión de mundo como un todo organizado, en todo proceso vivo, social, cultural, humano, vivo, inerte...vemos la faceta de la indeterminación, del azar, de lo aleatoreo; que circunda y que ensombrece el camino de la determinación de los procesos en unidades cuantificables, verificables, demostrables. En este sentido valga notar el aspecto paradigmático del conocimiento que es el medio en el cual está inserta nuestra existencia y que delimita nuestro accionar y nuesro ser en ese mundo. Paradigmático en cuanto a la dificultad para asociarlo a una forma determinada de acceso a este y por lo tanto en cuanto a su dimensión de comprensividad y accesibilidad. Dudas, confusiones; son matrices que a lo largo de la evolución del conocimiento humano, han sido vistos como monstruos, terroristas de un aprehensión que solo busca satisfacer el ansía de determinismo, de abracar el conocimietno en todas sus fuentes y principios, poniendo entonces al pensar humano en la inalcansable posición del absolutismo. Es pertinente repensar en este tiempo el papel que juega la indeterminación a la hora de pretender alcanzar la "verdad", ya que sin este aspecto que llega a nosotros insospechadamente a razón de los movimientos genésicos, generadores, genéticos; no podemos pensar en un conocimiento absoluto -sin pre
tensión de llegar a él- sino más bien nos vamos a poner de frente a saberes fragmentarios, incompletos, desarticulados. Es así como al repensar las facetas del conocimiento que circunscriben el pensar humano en su relación sujeto-objeto (en bucle) es un paso indispensable para salir de frente a la tarea de abordar la realidad como sujetos interpelados por la religación de la misma. Repensar, reanalizar, resignificar todo aquello que la ciencia a lo largo de los siglos ha dado por sentado en base a presunciones de un saber totalitario pero incompleto, unificante pero desintegrador; de un saber que se ha pensado a sí mismo como acabado y basta, como un saber pobre y vil que ante la pretensión de ir más allá, de autoconciencia de la ciencia; aparece como inquisidor y juez y destierra del campo de los vivos a aquel pensamiento noble e independiente que brota de las pretensiones filantrópicas de hombres que piensan el saber como la riqueza inexplotada del mundo de hoy y que a diferencia de los presupuestos capitalistas del conocimiento, es un posibilitar el vuelo de saberes que están abiertos al alcanze de todos los hombres.
tensión de llegar a él- sino más bien nos vamos a poner de frente a saberes fragmentarios, incompletos, desarticulados. Es así como al repensar las facetas del conocimiento que circunscriben el pensar humano en su relación sujeto-objeto (en bucle) es un paso indispensable para salir de frente a la tarea de abordar la realidad como sujetos interpelados por la religación de la misma. Repensar, reanalizar, resignificar todo aquello que la ciencia a lo largo de los siglos ha dado por sentado en base a presunciones de un saber totalitario pero incompleto, unificante pero desintegrador; de un saber que se ha pensado a sí mismo como acabado y basta, como un saber pobre y vil que ante la pretensión de ir más allá, de autoconciencia de la ciencia; aparece como inquisidor y juez y destierra del campo de los vivos a aquel pensamiento noble e independiente que brota de las pretensiones filantrópicas de hombres que piensan el saber como la riqueza inexplotada del mundo de hoy y que a diferencia de los presupuestos capitalistas del conocimiento, es un posibilitar el vuelo de saberes que están abiertos al alcanze de todos los hombres.