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miércoles, 18 de junio de 2008
La oposicion posmoderna
En el mundo de la posmodernidad hay sin lugar a dudas un gusto por la indeterminacion que nos llevan a repensar la liquidez de los productos propios de la potencialidad del hombre. La fluidez, la transparencia y la potencia creativa del material liquido, nos hacen repensar los intereses existenciales del hombre. Estos intereses fieles al valor del sensus vitae estan en extrema oposicion a los valores e imposturas posmodernas. Oposicion een el sentido de que el sensus vitae es un juego de confrontaciones espaciotemporales con el yo y con el otro; es decir es una apertura de la onciencia a si misma que brota de la reflexion del yo sobre el mndo y lo trascendente aunque se revalore el sentido de lo metafisico en los actuales pensasores como Morin que ve en la naturaleza abstracta de la naturaleza y del hombre, a los elementos indeterminativos aleatorios genesicos y geneticos de la ''fisiologia'' no comprometida con la norma pero determinada por ella y no podemos menos que revatir nuestros esquemas explicativos a la instalacion de provisionalidad. Provisonalidad que no esta caracterizada por el acercamiento del sensus en todos sus sentidos y especialmente el vital; pensar en un yo es emprender el camino hacia la experiencia reflexiva de madurez acertiva pero sin caer en la fuente frustrante de los reduccionismos que no nos permite entrver el valor de lo subjetivo en relacion objetiva pero no objetal.
domingo, 25 de mayo de 2008

En este punto de mirar hacia atrás y recordar con nostalgia a algunos seres queridos que partieron hacia el abrazo clandestino de la muerte, podemos nada más que analizar desventuradamente que allí donde las fronteras del mundo se nos cierran en la cara es en donde encontramos un nuevo horizonte para entender la realidad en donde estamos inmersos. o ¿cómo pensar en la muerte sin pensar en vida? Allí donde la muerte nos presenta de oscuro, es en donde la vida no encuentra su fundamento cmo tal, pero sí es en donde el hombre encuentra un momento cumbre de reflexión existencial que lo pone de frente a aquello que espera y que tiene por fundamental a la hora de significar su existencia. En las palabras de Juan Ramón Jiménez: "Morir es solo mirar adentro, abrir la vida solamente adentro. Morir es ser un castillo inexpugnable para los vivos de la vida". Podemos entonces identificar una actitud frente a la muerte, la aceptación. Cuando se acepta aquello que es natural, se acepta la vida en todas sus connotaciones, en todas sus manifestaciones. Y la vida es eso, es un mirar hacia ese fenómeno reordenador de la incertidumbre del ocaso. Pero sin caer en un pensamiento que nos direccione hacia "el hombre es un ser para la muerte" en las palabras de Heidegger, no digamos esto sino que más bien el hombre es un ser para vivir la vida y para en la vida afrontar la muerte naturalmente con naturalidad. Por qué escribo sobre estas cosas, no lo sé, yo soy el único que sabe de esta página porque la cree así casi se me olvide la contraseña; seguramente me he acostado pensando en los preparativos de las cosas para mi muerte... En este trance de melancolía, tratando de aceptar una realidad a la cual temo profundamente por aparecer tan sencillamente escondida, pudiese hacer la salida olímpica del teorema de Gödel pero yo creo que es más sencillo y reconfortante hacer la opción por meditar la muerte, de pensar en ella como en una criatura que se mese en nuestros brazos y que en un inesperado momento nos mira al rostro y nos exhorta a morar con ella en los dominios de sus ojos ocres. Vida de muerte y muerte de vida: es el trance en el cual mesemos nuestros infortunados traseros, es la realidad genésica y generatriz de existencia, de momentum. Vive la muerte y espera en ella lo que ella misma deviene en tu ser, exactamente eso, nada. Nada más que eso. Pero continúa esperando, porque cuando nos saltamos este imperativo casi categórico es en el momento en el cual, sabiéndonos inespectantes, nos significamos una nimiedad insignificante y sin sentido. La muerte entonces nos significa, y más que enemiga de nuestra cerviz es maestra de vida
Etiquetas:
Compejidad existencial,
Muerte,
sentido
Exiextencialidad
La piedra azul por donde se va al ser,
era roja porque no era piedra;
màs por ahí se llega sin llegar...
era roja porque no era piedra;
màs por ahí se llega sin llegar...
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